
Caputo festejó una inflación en alza y encendió más dudas sobre el rumbo económico
Con un IPC del 2,8%, el más alto en siete meses, el ministro celebró el cierre del año mientras crecen la deuda, el desempleo y la tensión cambiaria.
El dato de inflación de diciembre fue del 2,8% y se convirtió en el registro más alto de los últimos siete meses, una señal del clima de incertidumbre que atraviesa la actividad económica. Aun así, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, eligió celebrarlo en redes sociales como un “logro extraordinario”. “La inflación más baja de los últimos 8 años”, escribió en un extenso tuit que volvió a exponer el contraste entre el relato oficial y una economía que no termina de arrancar.
La celebración sorprendió, considerando que la inflación se aceleró en un contexto marcado por la caída del consumo, el aumento del desempleo, recortes en áreas sensibles y una deuda que sigue creciendo a ritmo sostenido.
En su mensaje de festejo, Caputo destacó que la inflación interanual cerró en 31,5% y atribuyó el resultado al “programa de estabilización basado en el superávit fiscal, el estricto control de la cantidad de dinero y la capitalización del BCRA”, y aseguró que esta política es el “único camino viable” para erradicar definitivamente la inflación.
El “Messi de las finanzas” afirmó que “el año 2025 concluye con la inflación más baja de los últimos 8 años”, al que destacó como ”un logro extraordinario" teniendo en cuenta que se obtuvo en un contexto de reacomodamiento de precios relativos, la implementación de una flotación cambiaria y una fuerte contracción en la demanda de dinero”.
Canastas por encima de la inflación
Mientras el Gobierno celebra un dato de inflación que golpea el bolsillo de los argentinos, los precios que impactan directamente en la vida cotidiana siguen por encima del promedio.
Según el Indec, una familia tipo (2 adultos y 2 niños) necesitó $589.510 para no caer en la indigencia, un aumento del 4,1% respecto de noviembre de 2025, muy por encima del 2,8% de inflación mensual.
La línea de pobreza para esa misma familia se ubicó en $1.308.713, también con un incremento del 4,1% intermensual, reflejando la creciente presión sobre los ingresos reales y la dificultad de los hogares para cubrir necesidades básicas.